Durante mis estudios universitarios de Ing. Civil, estudié distintos temas de construcción y su aplicación. Mientras escuchaba la cátedra del Ingeniero, imaginaba las posturas de yoga realizadas según todos esos principios.
Mi siguiente paso fue la anatomía. Un verdadero estudio profundo de años de anatomía que, para mí, era también el estudio de los materiales con los que iba a construir, y a través de la ingeniería anatómica (término que inventé para definirme lo que hacía) empecé la edificación.
Cuando construyes una postura, primero la observas, estudias y visualizas en tu cuerpo. Defines las bases del cuerpo en la postura (análisis de estabilidad), haces el diseño estructural, que es en donde decides cómo aplicar las cargas y fuerzas en los diferentes grupos de músculos.
El siguiente paso es realizar el presupuesto del gasto mental, físico y energético que tendrás al realizar o intentar la postura. La programación de la obra abarca el autoestudio en donde podrás saber en cuánto tiempo toda la estructura estará lista para hacer la postura de manera integral.
Finalmente se hacen los trámites legales y administrativos: las negociaciones que harás con tus miedos, temores, flojera, sobreesfuerzo, ego, etc.
Durante años he usado este sistema para realizar mis posturas, y es una de las base del Entrenamiento para Profesionales de Yoga (EPY) que guío, ya que da como resultado un gran respeto y amor por el cuerpo, que es prestado, y es nuestra herramienta de trabajo.
Aún recuerdo la construcción de mi parado de cabeza.
Solía estudiar para mis exámenes de Ingeniería entendiendo a mi cuerpo. Un buen día, parada de cabeza distinguí las cargas, las distribuí y bajé de manera estable. En ese momento se abre la puerta de mi recámara y apareció mi madre, quien se asustó al ver a su hija de cabeza rodeada de libros de estructuras; y me desestabilicé.
A partir de ese día agrego un factor sísmico a cada edificio que construyo en mi tapete. La pregunta que te hago es: ¿sabes dónde se originó mi sismo? Te invito a que compartas tus ideas en la sección de comentarios.
Namo Namah.









