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Yogui de corazón

Había oído del yoga y quería tratar algo diferente; no buscaba algo en específico, fue accidental. La verdad  nunca me ha gustado la onda de ir al gimnasio , levantar pesas y ponerme fuerte, al contrario, quería encontrar un ejercicio que me nutriera y me ayudara en todos los sentidos

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"Ser humilde, tenerte compasión y estar presente son las tres cosas súper importantes que me ha dejado el yoga.  Estoy tratando de no preocuparme en nada"
Omar Góngora
Música/Kinky
"Todas las disciplinas implican sacrificios y probablemente de ahí viene el cuánto quieres sacrificar de tu tiempo, de tu vida para mejorar tú, para darte un regalo y un abrazo a ti mismo”
Omar Góngora
Música/Kinky

Hace tres años empezó mi gusto en la ciudad de Los Ángeles, desde ese momento mi forma de pensar se ha ido modificando.

Entre tantos vuelos anuales que hago mi espalda y mis piernas se cansan, el yoga hace que la sangre me circule.

Muchas veces vas al gimnasio y haces ejercicios que solamente requieren ciertas partes del cuerpo. Aquí funciona distinto, haces todo.

Otra de las áreas que te ayuda es el lado espiritual, es como darte un abrazo y darle gracias a tu cuerpo y esto te ayuda en la vida.

Hay meditación al momento de hacer posturas; en el Ashtanga debes de tener un cierto ritmo de respiración al empezar o terminar, esto hace que estés en un cierto tipo de trance, en una meditación constante.

Practicar esta disciplina te ayuda a quererte más, a estar más consciente de tu cuerpo y de lo que sientes, porque de pronto estás en una ciudad trabajando,  haciendo cosas y te olvidas de ti y al final del día lo último que eres, eres tú.

Tu cuerpo te da energía y al final del día sacas esa energía, entonces ¿por qué no darle algo bonito de donde viene todo, no?

Todas las disciplinas implican sacrificios y probablemente de ahí viene el cuánto quieres sacrificar de tu tiempo, de tu vida para mejorar tú, para darte un regalo y un abrazo a ti mismo.

Hay límites en donde no es tan importante qué tan complicada o sencilla es una postura; puedes estar en Savasana, que es el final de la serie, ahí bajas toda la adrenalina que subiste durante la clase.

Consta  de 10 a 15 minutos acostado sobre el piso en una postura totalmente relajada, lo más significativo es estar presente en ese momento y no pensar que tienes un viaje o qué vas hacer después o qué hiciste antes.

Son minutos que te dedicas a ti y te das las gracias por haber dedicado ese tiempo.

Empecé Ashtanga en Monterrey con Ricardo Randal. Después te das cuenta que hay gente como ellos en todo el mundo.

Hay una página y ves que en todas partes como Nueva York, Colombia, Costa Rica, Los Ángeles e India lo practican, sin embargo el círculo es pequeño porque se limita a una serie mientras que el yoga abarca muchas cosas.

Hay niveles y tipos así que vas encontrando lo que más te gusta.

Yoga en casa

Siempre viajo con mi mat así que una de las ventajas del Ashtanga es que es una serie donde las posturas se repiten.

Hay un estilo que se llama Ashtanga Mysore que, con la experiencia, dejas de ir al centro y lo puedes hacer  desde tu casa.

Dependiendo de cuántas veces respires por postura es el tiempo que te toma realizar la serie.

Hacer tu propia serie está padre porque, en mi caso, le puedo dar seguimiento y hacer mi serie en 30 minutos en el hotel.

Inconscientemente mi manera de pensar y de comer ha cambiado.

De pronto, al terminar un concierto a las 2 de la mañana, no hay muchas opciones de comida pero trato de comer bien.

Vivo en una ciudad en la que hay mucha conciencia alimenticia y un auge en la comida orgánica.

Ser humilde, tenerte compasión y estar presente son las tres cosas súper importantes que me ha dejado el yoga.

En estos momentos estoy tratando de no preocuparme en nada, pienso en eso: en no preocuparme.

En lo que si pienso en todo el día es en dejar ir las cosas.

Muchas veces te aferras a algo y la vida es un momento y todo lo que nos rodea es impermanente.

La impermanencia está en todos lados, en cualquier cosa, en esta hoja, en este sillón, en la cámara, en ti, y muchas veces se nos olvida ese rollo por cosas de la vida que nos rodea.

Pensar en la impermanencia me da tranquilidad en vez de preocuparme de que me voy a morir o que no estaré aquí para siempre.

Pensar que tengo un espacio y cierta cantidad de tiempo para hacer lo que más me gusta y disfrutarme y escoger qué quiero hace y qué no quiero hacer.

La impermanencia te abre una ventana, el darle vuelta a la hoja como en ciertos casos de dinero, muertes, pues todo se va y le pones otro valor a las cosas como al momento de patinar, tocar, hacer yoga… Cualquier cosa que te apasione.

Definitivamente toma otra dimensión pensar que todo se acaba y que el momento que se vive ahorita siempre es el último.

La vida son sólo recuerdos y presente, mientras que el futuro no existe.

Redacción Elda Zapata

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