La tan temida y, aparentemente común, crisis de quienes cumplen cuarenta años ya pasó de moda.
Ser cuarentón o cuarentona y creer que se está perdiendo juventud, que se vive insatisfecho con la vida o frustado por no lograr lo que, a la fecha, se ha querido, podrían ser sólo barreras sicológicas y emocionales que impiden a los individuos darse cuenta que lo mejor de la vida está por venir.
Hoy por hoy la crisis ya no es crisis, es OPORTUNIDAD (y con mayúsculas) de que los que están a punto de pisar las cuatro décadas se “reinicien”.
Especialistas y psicólogos consideran que la también llamada “midlife crisis” se está transformando en una nueva oportunidad de revisar lo que se ha hecho en la vida y enderezar los pasos para cumplir las metas.
A los cuarenta años, los seres humanos tienen madurez sicológica, emocional y económica para mejorar o ajustar detalles importantes de su vida o para trazarle un nuevo rumbo.
Según un estudio internacional realizado por las universidades Columbia, Princeton y Stony Brook, donde se entrevistaron a 340 mil personas de entre 40 y 50 años, el porcentaje de afectados por esta crisis es de un 35 por ciento, lo cual significa poco más de la tercera parte de los participantes, con lo que las opiniones sobre la vivencia de este fenómeno están divididas.
“En general, el ciclo vital ha cambiado. Con la mejora en las condiciones de vida, el progreso en la medicina y la toma de conciencia de las personas acerca del cuidado de la salud, la expectativa de vida ha aumentado y la declinación de las facultades físicas se ha pospuesto”, explicó la psicóloga Lourdes Aguirre.
La especialista agrega que pocas personas se sienten viejas a los 40, debido a las cirugías estéticas y al avance de la cosmetología.
“De hecho, ahora se habla de los sesentones como una generación todavía con un buen nivel adquisitivo, es gente que viaja, compra, cuida nietos, estudia una segunda carrera o una primera si es que no tuvo esa oportunidad en su juventud. Muchos jubilados están haciendo doctorados y son contratados como asesores en empresas y universidades”.
El especialista en Biomédica, Fernando Bandrés, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, señaló en una entrevista reciente que “desde un punto de vista fisiológico, tomar los 40 años como referencia se ha quedado anticuado. Era más bien un concepto de los 60s”, sobre todo ahora que el promedio de vida ronda los 70 años.
Pero es un hecho que la edad biológica avanza, suelen ser más frecuentes las enfermedades cardiacas, diabetes e hipertensión, entre otras, por lo que los check up médicos se hacen más frecuentes.
Pedro Rodríguez, psicólogo clínico y terapeuta familiar, explica que ese aspecto de carácter biológico puede influir en una dimensión psicológica, ya que después los 40 se empieza también a mirar hacia atrás, se hacen los primeros balances y se replantean las prioridades hacia el futuro.
Los hombres viven esta etapa de manera diferente a las mujeres. Ellos tienen la idea de que se les está escapando la vida de las manos, ellas se hallan en una etapa de búsqueda de la plenitud en los aspectos sexual, familiar y profesional.
¡No pasa nada!
“Ahora los jóvenes se están casando después de los 30, entonces a los 40 apenas están en la plenitud de su vida sexual y reproductiva, así como de su vida laboral. Cuando las parejas se casaban a los 20, a los cuarenta y tantos sus hijos también se estaban casando y se presentaba lo que se llama el síndrome del nido vacío’.
Hoy en día, sobre todo en Estados Unidos y Europa, los matrimonios de 50 ó 60 años se quejan de que sus hijos de más de 30 no se quieren ir de su casa”, explica Lourdes Aguirre.
Asegura que un factor muy importante es la cultura y la educación; obviamente, mientras más educada sea la persona, tiene mayores oportunidades de realización personal y menos angustias económicas.
“La crisis puede venir de la percepción personal de que el tiempo se está acabando y no se han logrado las metas de la juventud. Puede venir de una insatisfacción en la vida matrimonial y/o familiar o a causa de los problemas de salud. También puede ser que la persona se sienta rebasada por los cambios tan dramáticos en la tecnología, pero eso no lo he visto yo en personas menores de 50 años. La prevención viene de llevar una vida sana, tanto en lo físico como en lo emocional. Una persona que ha cuidado su salud, que tiene una familia armoniosa, un trabajo estable, amigos, pasatiempos, creencias sólidas (no necesariamente religiosas, pero sí espirituales), puede sortear cualquier crisis con mayores probabilidades de éxito”.
La especialista comentó que la crisis se resuelve cuando la persona acepta su realidad como es y no como hubiera querido que fuera, cuando hace las paces con su pasado, es decir, reconoce sus errores, pero también sus logros. Cuando se enfoca en lo positivo de su vida y se propone firme y conscientemente disfrutar de lo que la vida aún le depara, en las cosas pequeñas pero valiosas de cada día. Cuando se vuelca hacia los demás y comparte su experiencia, ya sea con sus hijos, nietos o personas que no son de su familia.
“Cuando la persona no lo logra, busca evadir su realidad muchas veces por medio del alcohol u otras adicciones (incluso medicamentos). Si esta crisis se presenta a una edad más o menos temprana (45 ó 50 años), la persona puede caer en la infidelidad, incluso puede volverse a casar, pensando que eso le va a resolver el sentimiento de fracaso, pero rara vez es así. Otra situación muy frecuente es la depresión, la persona se aísla, se da por vencida y pasa lo que le resta de vida en la desesperación y la amargura, obviamente, amargándoles la vida a los que lo rodean”, señaló la psicóloga.









