La pornografía como la conocemos hoy en día se originó con la aparición de la fotografía, aunque en antiguas civilizaciones como la japonesa y la griega se realizaron dibujos insinuantes que tenían la función de expresar los deseos sexuales del autor.
Por mucho tiempo, la pornografía ha sido asociada al sexo masculino: fotografías y películas escritas, dirigidas y producidas por hombres para una audiencia de hombres.
Muchos afirman que a las mujeres les desagrada ver pornografía y no es de extrañarse que a muchas no les guste cuando resulta tan difícil identificarse con las mujeres en la pantalla: vistas como objetos, sumisas, siempre pendientes del placer del hombre, escandalosas en sus formas, sin una conexión emocional y dentro de producciones que le dan un énfasis casi absoluto a la genitalidad, donde la sexualidad del hombre es exaltada y es prioritaria dentro de la escenificación, mientras la sexualidad femenina es vista y aceptada sólo si se adecua al placer masculino.
Ante este panorama las mujeres se sienten excluidas del discurso pornográfico en la pantalla y se pierde el interés de ver estos productos; y si a esto le sumamos que la sexualidad sigue siendo un tema velado, que se discute poco en casa y la escuela, entonces resulta aún más evidente que la mirada femenina no está presente en estas grabaciones y que quienes consumen pornografía típica se quedan con una visión pobre de la sexualidad femenina.
La pornografía no está pensada para ser una herramienta educativa, sin embargo, a veces funciona como tal. No es común que padres o maestros nos describan a detalle cómo es una relación sexual; lo aprendemos en la práctica, en charlas con amigos y lo que nos muestra la industria fílmica, por ello la importancia de tener una visión femenina en la pornografía que plasme a la mujer más realista.
Porno y mujer
Hay propuestas fílmicas de cineastas mujeres que son incluyentes, intentan mostrar a la mujer en un contexto íntimo y real en filmes donde las féminas se puedan ver reflejadas en la pantalla. También hacen una invitación personal a definir qué parece adecuado para las mujeres en el sexo, qué les hace sentir bien, qué les gusta y qué les desagrada, cómo se expresan y cómo abrazan su naturaleza erótica.
La muestra de “Cine y Sexo, la mirada femenina” presentará el trabajo del colectivo Ensamble Húmedo, que mostrará los filmes pornográficos de siete directoras europeas y americanas, y se proyectará hasta el 26 de agosto en la Ciudad de México, y en Guadalajara del 27 al 1 de septiembre, en el Cine Foro de la Universidad de Guadalajara.
La investigadora y crítica de cine, la Dra. Patricia Torres San Martín asegura que el cine porno dirigido por mujeres acerca a las féminas a otra dimensión de su sexualidad como seres humanos en el cual ya no hay esa frontera entre lo porno y lo erótico.
Y es que la intención de esta muestra es hacer visible la apropiación del discurso pornográfico desde la mirada femenina, con expresiones más naturales, con otros ritmos y discursos que los que se manejan en la pornografía comercial o de espectáculo, donde el foco está en la genitalidad más que en la relación íntima y emotiva que se comparte con otro ser humano.
Estas películas pueden ser una nueva mirada del concepto del cine porno. Una herramienta de aprendizaje y placer para mujeres y hombres.
Para obtener información de los filmes, las directoras, las mesas de trabajo y las salas de proyección, ingresa a: www.ensamblehumedo.org








