El país de las barras y las estrellas se ha convertido en el destino favorito de los clubes más importantes del mundo, quienes a manera de preparación –en teoría– organizan sesiones de entrenamiento abiertas al público y partidos amistosos contra equipos de otras latitudes.
Es una estrategia en la que nadie pierde nada. La razón principal que alegan los equipos para hacer sus maletas para América es que pueden disfrutar de instalaciones y bondades climatológicas de las que carecen en sus países. Así, en gimnasios de altísima tecnología y estadios techados con control de temperatura, los equipos hacen sus planes para la temporada entrante.
La verdadera razón
Sin embargo, la realidad es que la decisión de viajar a Estados Unidos se toma más cerca de las oficinas de marketing que de dirección deportiva. El verano es el momento ideal para que los equipos armen partidos amistosos y participen en torneos sin mayor trascendencia deportiva, pero increíblemente jugosos a nivel dólares.
En Estados Unidos encontraron la combinación perfecta: se enfrentarían con equipos mexicanos y, aprovechando la amplia presencia de inmigrantes nacionales en su país, llenarían los estadios y sus ambiciosas arcas.
Pongamos por ejemplo el partido de este fin de semana, entre el campeón de la liga española, el Real Madrid, contra el campeón de la liga mexicana, el Santos de Torreón. En el papel, el Madrid tendría que enfrentarse a un equipo de mayor categoría, que le permitiera probar los argumentos con los que se enfrentará a rivales como el Barcelona, o el Manchester United. Sin embargo, pesa más el peso.
Para ese partido, a llevarse a cabo en Las Vegas, Nevada (primer indicio de que se trata de un espectáculo, más que de un partido de futbol) el boleto más barato cuesta 86 dólares, algo así como mil 179 pesos. En cambio, el boleto más económico para ver a los laguneros en su estadio ronda los 130 pesos, algo así como 9 dólares.
En el otro extremo, el boleto más caro para disfrutar del partido en la “Ciudad del Pecado” llega a costar 628 dólares (alrededor de 8 mil 600 pesos); mientras que la Platea Federativa en el estadio en Torreón cuesta también 600… pero pesos (43 dólares). Las ganancias son millonarias.
Popularidad en ascenso
Si bien en Estados Unidos el futbol no es muy popular, el traer a grandes equipos europeos, con todo y sus súper estrellas, está ayudando a que la gente de ese país se emocione más por un deporte que no tiene tantas anotaciones como el beisbol o el basquetbol.
Esa también es parte de la misión de las empresas promotoras de los partidos europeos en tierras americanas: lograr que una vez que terminen las vacaciones, los estadounidenses sigan llenando los estadios. El futbol es un gran negocio mundial, y ellos, no quieren quedarse atrás.
El sueño americano
— El año pasado, según el periódico deportivo “Diario As”, durante la gira norteamericana del Real Madrid, el equipo español logró embolsarse 4.8 millones de euros por cuatro partidos. Es decir, más de 192 millones de pesos por juego. El Barcelona, por su parte, sonó la caja registradora con 3.5 millones de euros por tres juegos, contra Manchester United, Chivas y América.
— En el renglón financiero, y de acuerdo a la revista “Forbes”, los equipos más ricos del mundo son los que pasan sus vacaciones en Estados Unidos. El Manchester United tiene ingresos anuales por más de 532 millones de dólares. Equipos españoles como el Real Madrid o el Barcelona se embolsan 695 y 653 millones de dólares cada año, respectivamente. Un negocio desorbitado que en Estados Unidos encuentra campo fértil.









