La lucha libre me gusta desde muy chiquito, desde que tengo noción la veía en la televisión.
Mi papá fue el que me llevó por primera vez a una lucha; recuerdo que fue en el Auditorio Benito Juárez, en ese entonces no me llamaba mucho la atención, pero a partir de ese día y con el paso del tiempo me empezó a interesar cada vez más y la veía cada semana.
Antes, como muchos otros niños, cuando iba a la escuela lloraba porque no quería entrar; mi papá me dijo que el día que dejara de llorar me iba a llevar a ver entrenar a los luchadores.
Esto me hizo aguantarme el sentimiento, con eso se me quitó lo llorón para ir a la escuela y sí, llegó el día en que me cumplió la promesa y me llevó a la arena Coliseo donde está el gimnasio del “Diablo Velazco”, y a partir de ahí me gustó mucho más, y cada semana o cada que podíamos íbamos a las luchas; iba con mi papá casi siempre, era el lugar donde él y yo convivíamos solos, papá e hijo, entonces también eso me dejó muy marcado, experiencias que tuvimos en las luchas y buenos recuerdos.
Cuando empecé a entrenar clavados, al principio de chiquito, aún decía que quería ser luchador de grande; yo aprendí a hacer mortales viendo la lucha libre. Llegaba a los brincolines que ponían en las fiestas o las ferias, y trataba de imitar los movimientos de los luchadores y se me iba dando, mi papá me ayudaba a hacerlos; y cuando llegué a clavados ya sabía hacer los mortales, por la lucha libre.
Al entrar con los clavados de lleno, como que olvidé un poco la lucha libre, la dejé, pero cuando salió el personaje de “Místico”, veía todo lo que hacía, cómo brincaba y otra vez me enamoró el deporte y esta vez con más intensidad, a partir de esa fecha me gustó más, y me decía a mí mismo: “yo sé que algún día, si es un sueño, podré ser como él”.
Lo que más me gusta de la lucha es ver cómo la gente se transforma, a una arena va desde el abogado, el policía, y todos se trasforman, van a desestresarse, van a disfrutar de la función y sacar todo lo que traen de la semana: gritar y mentar madres. Los adultos sacan todo su estrés y los niños que idolatran a su luchador favorito, se emocionan al verlo. Me gusta cuando salen los luchadores y observo a la mamá o los niños y niñas que hacen todo por un luchador, yo hacía eso antes y era lo que más me gustaba.
Disfruto ver al “Rudo” hacer enojar a la gente, todo eso es parte de la magia, y a pesar de que es un deporte de contacto, hay mucho respeto. Me ha tocado ir a ver los entrenamientos y hay mucho respeto entre los luchadores.
Con los años ha cambiado mi visión de la lucha libre, ya la veo como un deporte, donde un “Rudo” necesita de un “Técnico” y viceversa, los dos se unen para proporcionar el espectáculo, y admiro a los dos, tanto al “Rudo” porque tiene que hacer que la gente lo odie y al “Técnico” porque tiene que hacer que la gente lo ame; respeto mucho su trabajo.
Cuando tengo tiempo voy muy seguido a la arena, aquí en Guadalajara se ha vuelto una tradición ir los martes por la noche. A todos los que les platico que voy a ir a la lucha me dicen lo mucho que se divierten también, y en verdad sí trato de ir los martes porque me desestreso, me desenfado un poco, voy siempre y cuando no tenga que entrenar al día siguiente, o voy por temporadas, como ahora que estoy con más tiempo, de vacaciones; cuando voy a la arena no me voy a sentar, me voy a divertir y cotorrear con los amigos.
Hay varios luchadores que me gustan mucho. De chiquito mi favorito era “Místico”, que ahora está en la WWE (World Wrestling Entertainment) como “Sin cara”. Me gusta mucho como lucha “Volador”, “Máscara Dorada” y “Mefisto”, entre muchos otros, todos los que vuelan siempre me han llamado mucho la atención.
Me siento afortunado por tener la oportunidad de conocer a varios luchadores, nunca me lo imaginé, pero son cosas que gracias a los clavados y el trabajo que he hecho en mi deporte se me han podido conceder algunos de mis sueños, como el conocer a algunos luchadores.
Recuerdo que cuando iba a las luchas los veía hacer su trabajo y al verlos salir con su maleta me imaginaba estar en su posición o conocerlos; y ahora que tengo amistad con algunos de ellos siento que se me ha cumplido un sueño de la infancia.
Encuentro varias similitudes entre la lucha libre y los clavados, lo que más se parece es la disciplina, porque para pararse en un ring necesitas de mucho entrenamiento, se requiere de disciplina para poder mantenerse en un óptimo nivel para realizar un buen trabajo. Los luchadores también realizan muchas acrobacias, y en los clavados también, pero sí es muy distinto, aunque en ambos deportes se requiere de mucha preparación y dedicación; al final admiro el deporte y respeto mucho el trabajo de los luchadores.
Redacción: Alejandra Nájera Mora









