México es uno de los productores de cerveza más importantes del mundo y ocupa el séptimo lugar mundial en su consumo. Ahora que las dos grandes cerveceras, que representan el 99 por ciento de la producción en nuestro país, están en manos de capital extranjero ¿nos hemos quedado sin cerveza mexicana?
Contrario de lo que muchos piensan, estamos regresando a las raíces que dieron origen al Grupo Modelo y a la Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma: las Micro Cervecerías y la cerveza artesanal.
Hoy la cerveza mexicana está en uno de sus mejores momentos, y aunque la producción nacional de la cerveza artesanal todavía no compite con las dos grandes, la propuesta ha generado nuevo mercado y está ganando consumidores gracias a su variedad y calidad.
Desde hace aproximadamente 15 años han surgido cervezas artesanales en distintos puntos del país, algunas de ellas han crecido, otras se han quedado en el camino, pero hay algo en común entre todas estas propuestas artesanales y es que, sin importar el éxito o la calidad de la bebida, todas han tenido que enfrentar a un mercado muy cerrado donde los contratos de exclusividad cervecera que manejan el 95 por ciento de los bares y restaurantes en el país, han impedido que incursionen en el mercado nacional de forma libre.
Actualmente las cervezas artesanales representan el .05 por ciento de la producción nacional, lo que significa que sólo una de cada 20 mil cervezas que se producen en México es artesanal.
Jesús Briseño, fundador de la cervecería Minerva, empresa jalisciense líder en el mercado de cerveza nacional con capital 100 por ciento mexicano -y que en agosto pasado cumplió ocho años de existir-, comenta que su mayor dificultad fue precisamente entrar en un mercado hermético, pero también la falta de una cultura cervecera, donde se sabía poco de la bebida; panorama que ha cambiado.
“Actualmente el mercado se ve más abierto a nuevos estilos de cerveza, los buenos restaurantes comprenden el valor agregado de ofrecer variedad de cervezas y no estar casados con un grupo, inclusive grandes Chefs de México están haciendo maridajes con diferentes platillos y cervezas; se están dando cuenta de la diversidad de esta bebida”.
Y es que la cerveza artesanal tiene identidad propia, su calidad responde al lugar donde se procesa y a elementos distintos en su producción, como una variedad de maltas y lúpulos.
Los sitios que hoy ofrecen variedad en cervezas brindan a sus clientes una nueva experiencia que ya es catalogada como gourmet, que amplía su panorama gastronómico.
La cerveza artesanal se consume desde hace más de una década en otros países y ese boom cervecero iba a llegar tarde o temprano a nuestro país y Briseño es un orgulloso líder y parte de este movimiento en México y asegura que aunque es moda tomar cerveza “casera”, era un cambio que ya se estaba gestando desde hace mucho.
“Cuando empezamos a vender nuestro primer barril, hace 8 años, lo que sabíamos era que la cultura cervecera iba a cambiar con nosotros, sin nosotros o a pesar de nosotros. Y sí hemos sido una parte importante del cambio en la cultura cervecera en nuestro entorno, pero era sólo cuestión de esperar a que el mercado detonara”.
Un aspecto importante para el desarrollo de la cultura cervecera es que también han surgido expertos en la bebida en nuestro país; los maestros cerveceros identifican la calidad del producto y comparten sus apreciaciones para conocer las diferencias entre cerveza y cerveza.
Se ha generado también un cambio en la forma de percibir la cerveza en los propios consumidores pues los que cuentan con un paladar deseoso de experiencias, aprecian que la cerveza artesanal tenga carácter y sabores distintos, así están dispuestos a pagar un poco más por una de las nuevas propuestas de las bebidas gourmet que suelen ser más costosas que las comerciales, pero que en cambio ofrecen originalidad en diseño y nombres que las hacen muy atractivas.
Actualmente existen alrededor de 30 cervecerías artesanales registradas y un buen número más de pequeños productores; siendo la cervecería Mexicali la más antigua de ellas (1923).
Muchas cerveceras mexicanas han recibido reconocimientos internacionales como la cerveza Diablo Blanco e Imperial Stout de la cervecera Rámuri, que el pasado mayo recibieron la presea de bronce, en la categoría de Mejor Lager Internacional y Mejor Stout, respectivamente en “The Australian International Beer Awards 2012”, competencia que se realiza desde hace 20 años.
Por otro lado, esta primavera una cerveza mexicana se llevó la presea de oro en la categoría de Cerveza de Chocolate en “The World Beer Cup” en San Diego California; se trata de la cerveza “Házmela Rusa”, de la empresa La Chingonería.
Esta competencia se realiza cada dos años, en su edición anterior la cerveza Minerva Pale Ale ganó el oro en la categoría de la mejor cerveza estilo English Mild Ale.
La diversidad enriquece a la industria cervecera, las cervecerías artesanales tienen una gran propuesta y quienes salen ganando son los consumidores, porque hoy en día tomar “chela” se ha vuelto todo un ritual gourmet, además ¿a quién no le gusta elegir entre más de 40 cervezas? y qué mejor que sean nacionales.
Un aspecto importante para el desarrollo de la cultura cervecera es que también han surgido expertos en la bebida en nuestro país; los maestros cerveceros identifican la calidad del producto y comparten sus apreciaciones para conocer las diferencias entre cerveza y cerveza.









