Toda una realidad hoy en día, las mujeres maduras con novios menores se multiplican, se ponen de moda y ya no sólo las vemos en la tele, sino que se han convertido en parte de la vida diaria; la mayoría de nosotros conocemos, por lo menos, un caso.
No es algo nuevo, sin embargo cada vez cobra mayor importancia porque es más común, y no sólo en Europa o Estados Unidos, América Latina vive un boom. Por ejemplo, en Chile se hizo una encuesta en 2009 y arrojó que el 22% de las mujeres de más de 40 años que se casaron, lo hicieron con hombres menores.
Las primeras influencias de este término se tuvieron en 2001, cuando Valerie Gibson, periodista casada con un hombre 15 años menor, escribió “Cougar: A Guide for Older Women Dating Younger Men”. Ese mismo año, un periódico de Torono, Canadá, sacó un artículo sobre una página de citas por internet llamada Cougardate.com, en el cual mujeres mayores contactaban hombres jóvenes y fue creado en 1999.
En un principio referirse a una cougar, era casi como hablar de la Señora Robinson en la película “El Graduado” (1967, Dustin Hoffman y Anne Bancroft), que se trataba de una mujer casada, cincuentona, que sólo buscaba placer sexual en Benjamin, su víctima, un polluelo recién graduado que termina enamorándose de su hija. Una asaltacunas hecha y derecha que le pagaba la cena a su joven amante, le hacía regalos caros e, incluso, llegaba a darle dinero.
Sin embargo, las épocas son diferentes, si radiografiáramos a una “nueva” cougar, ahora llamada puma ¿qué es lo que hallaríamos?
Regularmente son mujeres solteras o divorciadas de 30 años en adelante, con cierta posición económica, éxito en el trabajo, cierto poder, belleza y jovialidad.
No es de extrañarse que aparenten ser más jóvenes, pues están obsesionadas con el gimnasio, las dietas y los tratamientos anti edad. Son mujeres seguras de sí mismas, así que poco les importa el qué dirán.
Muchas veces buscan ser admiradas y no se sienten atraídas por el estatus económico ni laboral de sus “presas”, por eso no buscan una pareja de su edad aunque pueda darles seguridad económica y/o emocional, más bien les gustan los jóvenes.
Hay quienes apuestan a que se niegan a envejecer y por eso buscan novios menores, pues es sabido que la plenitud sexual de la mujer llega más tarde que la de los hombres, así que una mujer de 40 con un hombre de 30, pudieran llegar a entenderse de maravilla en la cama.
Entre celebrities
Memorable ha sido el matrimonio de Demi Moore con Ashton Kutcher, ella le llevaba 16 años y estuvieron casados seis años; así como los romances de Madonna, primero con Jesús Luz, cuando ella tenía 50, él 22, y luego con Brahim Zaibat, a quien le lleva casi 30 años.
Jennifer Lopez, de 42, está vuelta loca por Casper Smart, de 24 años. Mariah Carey, de 41, está casada con Nick Cannon, de 30; Shakira, de 35, se mudó a Barcelona con su novio Gerard Piqué, de 25; mientras que Eva Longoria, de 36, andaba con Eduardo Cruz, de 26. Elsa Pataky es la feliz esposa de Chris Hemsworth, a quien le lleva siete años; mientras que Ivana Trump es más grande que Rossano Rubicondi 24 años.
Entre las cougars mayores, están la Duquesa de Alba, de 85 años, a quien no le afectan los 25 años que la separan de su actual esposo, Alfonso Diez; así como, Joan Collins, de 78, casada desde hace nueve con Percy Gibson de 46.
Conocidas también por asaltacunas, pero más en el estatus de pumas que de cougars, están Cameron Diaz, que le llevaba nueve años a su ex Justin Timberlake, y Jennifer Aniston, que anduvo con John Mayer, ocho años menor.
En carne propia
Isabella es publirrelacionista de una marca de lujo, tiene 39 años y tres con un novio una década menor, con quien está a punto de casarse.
“Nos conocimos en un aeropuerto. Yo iba de negocios a Miami y él estaba varado, porque lo dejó su avión. Vive en otra ciudad de Estados Unidos. Platicamos, intercambiamos mails y luego empezamos a chatear, cada vez con más frecuencia. Para cuando lo noté, ya hablábamos todos los días”, relató.
Durante dos años, la amistad creció, al grado que quedaron de encontrarse en Nueva York. El flechazo fue inminente, pero ella tenía muchas dudas y no aceptó ser su novia aún.
“Pensaba que cuando yo tuviera 50, él 40 y, aunque me cuido mucho, hago ejercicio y soy vegetariana, iba a llegar algún momento en el cual él pudiera serme infiel con alguien de su edad”.
Pero, después de mucho reflexionar y darse cuenta que eran muy compatibles, decidió arriesgarse y estos últimos han sido los tres años más felices de su vida.
“Nos entendemos muy bien, nunca hemos tenido problemas por cuestiones de edad, él es más maduro que los hombres con los que había salido antes y de quienes huía por insensibles y poco comprometidos. Nos divertimos mucho, nos gustan las mismas cosas y es la primera vez que me siento afortunada en el amor”, concluyó.
¿Y qué piensan ellos?
“Nunca pensé llegar a andar con una chava mayor, pero conocí a la que ahora es mi novia y no me importó su edad, ni que tuviera un hijo de su ex esposo”, expuso Daniel, un abogado de 32 años que anda con una mujer de 41.
Platicó que él no era de tener muchas novias, pues las chicas de su edad le parecían superfluas e inmaduras, por lo que se dedicó a estudiar y a trabajar, hasta que conoció a Carla.
“Hay mucha confianza, me comprende, sabe de lo que le hablo y sé que nunca me va a salir con un berrinche o una niñería… con ella estoy parado en tierra firme”.
Pero no todos piensan como Daniel, ya que otros se dejan llevar por estas relaciones sólo por diversión, por adquirir mayor experiencia o porque los mantengan con lujos, en caso de que la mujer aporte dinero. Y siempre está ahí la posibilidad de una infidelidad.
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