La apuesta de la candidata presidencial del PAN para Monterrey es un gallo que confronta a la neocúpula albiazul.
Es panista, pero no es de sangre azul, ni pertenece al ala tradicional.
Dos cambios fundamentales para la reforma y el nuevo sistema penal acusatorio proyectan un futuro todavía más incierto en la seguridad de Nuevo León.