Afuera del hotel de la Alameda, decenas de simpatizantes manifestaban su apoyo con gritos aun solo candidato, “Joel, amigo, aquí estamos contigo”. Sobre una gran lona se mostraba el apoyo al senador Carlos Navarrete. Y con retraso llegaron a la cita los seguidores del ex procurador de justicia capitalino, quienes no paraban de repetir su apellido: “Mancera, Mancera, Mancera”.
Parecía que un gran día tendría lugar para los seis pecandidatos del PRD que, por primera vez, debatirían públicamente sus propuestas de gobierno. Pero no fue así; no hubo roces políticos –como suele ocurrir en un debate– ni tampoco los aspirantes a la jefatura del GDF sacaron sus trapitos al sol, como muchos esperaban.
La cereza en el pastel la puso el diputado federal Gerardo Fernández Noroña, que está enterado de que las encuestas no le favorecen y que incluso aparece en la lista como el menos favorecido. A diferencia de sus rivales, llegó al salón “Don Alberto”, del hotel Hilton Alameda, sin un discurso preparado con anticipación.
El diputado, a quien se le reconoce su capacidad de improvisación, provocó las risas e incluso hasta las carcajadas de los asistentes.
Primero dijo que él no empleado de nadie, por lo que pidió a todos los aspirantes dejar atrás esa manía de subornidarse ante el “jefecito, jefecito”, para así lograr representar dignamente al PRD en la capital.
Audaz, el legislador prefirió dirigir su artillería verbal contra los rivales de los aspirantes perredistas. Se mofó de Beatriz Paredes, de la suerte de Arturo Montiel, y de paso le dio otro raspón al candidato del PRI a la Presidencia de la República:
“Si Peña Nieto hubiera tenido una abuela como la mía, seguramente hubiera leído”, dijo en un momento cuando recordó sus orígenes humildes y la falta de oportunidades para la educación.
Ya encarrerado y en vista de que el supuesto debate lucía de lo más aburrido, Fernández Noroña se dio el tiempo de imaginar su gabinete en caso de resultar ganador en el DF.
Así, mencionó a la doctora Fernanda Campa, como su virtual secretaria de Educación; y a Ifigenia Martínez en la cartera de Economía. A Mancera le reiteró la invitación para sumarse a su gabinete como procurador, mención ante la que el precandidato aludido simplemente sonrió.



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