No le perdonan que haya aceptado ser la candidata del Partido Acción Nacional (PAN) al Gobierno del Distrito Federal (GDF). La respetaban en su calidad de activista social pero en su nuevo rol de candidata política la cosa ha dado un giro radical para “La Wallace” –como le llaman.

Quien hasta hace unos días gozaba de derecho de picaporte lo mismo en la oficina de Los Pinos –con Felipe Calderón– que en la de la administración local –con Marcelo Ebrard– hoy se encuentra haciendo frente a las críticas vertidas, a diestra y siniestra, por haber decidido saltar al ring de la política abanderando las siglas albiazules.

Hubo un tiempo en que Isabel Miranda de Wallace podía reunirse en un mismo día tanto con la actual procuradora general de la República, Marisela Morales, que con el hoy ex procurador de justicia local Miguel Ángel Mancera, su problablemente rival en la próxima contienda por la jefatura capitalina. Lo mismo ocurría con diputados y senadores  de distintos polos ideológicos, así como con los hermanos Le Barón de Chihuahua, por poner un ejemplo.

La describían como imparable. Dialogaba pero también exigía; golpeaba la mesa e incluso llegaba a amagar a quien se requería para conseguir sus objetivos. Pero esta vez la mujer de 60 años sufre una gran arremetida; quienes la apreciaban como combativa al sistema, hoy  la tildan de oportunista y arribista. Dicen que se la tragó el poder.

“Ya estoy arriba de este tren, qué puedo hacer”, me dice Miranda cuando la contacto vía telefónica para entrevistarla.

Ella insiste en que se lanza como ciudadana; pero para la gente común y corriente sus intereses ya se tiñieron de azul y hoy la atacan sin miramientos. Las redes sociales han dado prueba de ello. Ya no es vista como aquella madre de familia agredida y decidida en reparar una injusticia con la que se identificaban. Sus bonos van a la baja, sino es que en picada.

“No soy panista”, insiste una y otra vez. Aunque reconoce que estos días ha observado mucha tristeza, que se ha vuelto coraje, por parte de mucha gente que piensa que la perdieron como activista social.

Ante esa realidad se defiende:

“A mí no me tragó el PAN, yo estoy utilizando la plataforma del PAN, la credibilidad la tengo yo porque voy como candidata independiente, Isabel Miranda de Wallace sigue siendo la misma”.

Las críticas le llueven desde afuera y desde adentro del partido que la impulsa. El intempestivo nombramiento del que fue objeto sorprendió tanto a perredistas y priístas como a los propios panistas.

A los primeros porque, días antes la activista se había reunido por separado con los precandidatos Joel Ortega y Miguel Ángel Mancera; con ambos tuvo una relación cercana debido a su agenda relacionada con los temas de seguridad y procuración de justicia.

A los azules, porque ya estaban muy encarrerados en la elección de su candidatura al GDF, cuando de forma salomónica, el presidente del PAN nacional salió a decirles que la abanderada sería Isabel Miranda.

Ella misma, quizá, no tomaba conciencia plena de su decisión cuando ésta se hizo pública. Por eso, la noche del miércoles 11 de enero, luego de que el delegado Demetrio Sodi adelantara la noticia, optó por no contestar su teléfono durante varias horas. Y a partir de entonces, se comenzó a mover bajo la lógica institucional dictada por el partido que la postula.

En entrevista con Reporte Indigo DF, Isabel Miranda de Wallace habla de los costos y alcances de la decisión que tomó: saltar del terreno social al ring de la política.