En cuestión de horas, el jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubón, encabezó dos destapes. El primero, la presentación del movimiento “Demócratas de Izquierda” que impulsará su candidatura hacia Los Pinos con el apoyo de “Los Chuchos” y, el segundo, su noviazgo con Rosalinda Bueso, ex embajadora de Honduras en México.

Las dos noticias agitaron las aguas de la política en el Distrito Federal y obligaron a centrar la atención en el mandatario local y su escrupuloso plan para llegar a Los Pinos.

Con ambas presentaciones, el jefe del gobierno capitalino mostró algunas de sus cartas. Por eso se dejó ver rodeado de la gente que apoya su candidatura en busca de la Presidencia de la República en 2012. Y también se dejó fotografiar para la revista de sociales Quién, acompañado de su nueva pareja, una ex funcionaria del gobierno del derrocado Manuel Zelaya.

El evento “Un nuevo camino para México”, que tuvo lugar en el World Trade Center (WTC) de la colonia Nápoles, sirvió para enviar mensajes y marcar posturas en torno a su candidatura. Se dice que quienes acudieron apoyan a Marcelo Ebrard y que quienes se ausentaron se inclinan por Andrés Manuel López Obrador.

Quedó claro que la tribu perredistas de “Los Chuchos”, encabezada por Jesús Ortega y Jesús Zambrano, abiertos enemigos políticos del tabasqueño, están detrás de Marcelo y sus aspiraciones.

Apenas habían pasado unas horas y vino el segundo destape pero esta vez en la portada de una revista del corazón. Ebrard posó sonriente y amoroso con quien dice es su nueva conquista: la hondureña Rosalinda Bueso. Para muchos, este anuncio forma parte de una astuta estrategia publicitaria rumbo a Los Pinos.

Como sea, el jefe de gobierno del Distrito Federal logró con ambos destapes acaparar la atención de propios y extraños, medios locales, nacionales e internacionales, que no dejaron de comentar, la intención de Marcelo de formar una gran alianza rumbo al 2012 en la que se dé cabida a todos aquellos, más allá del PRD, que sirvan para formar un bloque para impedir que el PRI regrese a Los Pinos.

Ambos destapes son en sí mismo el anuncio oficial de que el actual jefe del gobierno capitalino buscará por cualquier vía ser el ungido y alcanzar sus aspiraciones presidenciales, le pese a quien le pese.

Presentes y ausentes en el WTC

Con meses de anticipación se convocó al evento. Una y otra vez se insistía en que no era un destape ni tampoco una ofensiva contra Andrés Manuel López Obrador.

Los perredistas y demás invitados sabían del peso de la invitación. Los obligaría a marcar postura, a definirse por fin, públicamente, por alguno de los dos políticos: Ebrard o López Obrador.

Y así fue. Muchos rostros conocidos se concentraron ahí para evidenciar por dónde va su apoyo. Otros políticos que se esperaba asistieran al cónclave, le hicieron un desaire al jefe del GDF.

Desde muy temprana hora del pasado domingo, gobernadores, organizaciones civiles, intelectuales, empresarios, legisladores locales y federales que han ido dando su respaldo a Ebrard desde que llegó a la administración local hicieron acto de presencia en el World Trade Center.

En primera fila junto al jefe del gobierno capitalino estuvieron los gobernadores Ángel Aguirre, de Guerrero, y Mario López Valdés (Malova), de Sonora. También su incondicional Alejandra Barrales, presidenta de la Comisión de Gobierno de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), así como Graco Ramírez, senador del PRD por el estado de Morelos.

Por supuesto que acudió Manuel Camacho Solís, mentor de Marcelo, quien saludó a los incondicionales que se dieron cita ahí. Entre ellos, René Cervera, presidente de la Fundación Equidad y Progreso, y Martha Lamas, una de las oradoras en el evento.

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