Salido del más rancio salinismo, el mentor del equipo hacendario que lleva más de veinte años dando explicaciones ante los magros resultados del desempeño económico nacional, reaparece renovado y sonriente.
Ello es comprensible, tras tener un par de ideas brillantes como la colocación de Tesobonos por más de 29 mil millones de dólares, a corto plazo, para poder capotear la campaña de Zedillo aparentando estabilidad económica, o bien, el pervertir en ley la facultad cambiaria que la Constitución daba al Banco de México, el académico pudo sobrevivir con acciones osadas.