Finalmente, convenció a Israel y a sus partidarios de que “los comprende”, como uno de ellos me escribió: “¡En sus Kishkas (entrañas) nos entiende!”.
Sin embargo, Obama también habló sin rodeos, más que cualquier presidente de EU lo ha hecho en el pasado, sobre la ocupación de Israel y del caso de un Estado palestino.
Haciendo a un lado la oratoria, Obama ha reconocido y utilizado el más fuerte –y quizás el único– camino hacia la paz y un Estado palestino: un llamado a la conciencia de Israel.