Territorios sagrados del pueblo huichol en Nuevo León

El reconocimiento de los derechos de un pueblo originario en Nuevo León no debe realizarse analizando la presencia histórica de estos sobre los territorios estatales. La aceptación formal u oficial de un derecho de la población originaria, parte del análisis que inicie en la visión de los integrantes del pueblo, y no con los criterios de personas mestizas.

El Cañón de Guitarritas es un sitio sagrado, objetivo de peregrinaje para integrantes del pueblo wirrárika. La evidencia documentada muestra que la presencia de los wirraritari en la Huasteca es reciente, pero las comunicaciones personales indican que se realiza desde al menos hace cuatro generaciones. El conocimiento popular de esas visitas se deriva de los recorridos turísticos que con ese fin se efectuaron desde hace al menos 16 años por residentes de Santa Catarina en Nuevo León y no es indicador certero de su presencia en el estado.

La condición de sitio sagrado no admite cuestionamientos. Es totalmente acreditada por peregrinos wirraritaris y las autoridades del pueblo wirrárika. Quienes cuestionan lo sagrado, lo realizan desde un punto de vista mundano, ajeno a quienes pueden sustentar con claridad el hecho. Desde el momento en que en ese sitio ha sido encendido el fuego sagrado y ofrecido las ofrendas en el cerro, esa tradición debe ser respetada como un derecho que no debe ser limitado, considerando leyes aplicables que los peregrinos wirraritaris han respetado sin discusión alguna.

De la realización de ceremonias sagradas en el Cañón de Guitarritas depende la prosperidad del pueblo wirrárika. De no realizarse, las cosechas, lluvia, salud, el bienestar del pueblo, no pueden ser garantizados. Las ceremonias y ofrendas en el sitio sagrado no son auspiciosas solamente para los wirraritaris, los beneficios son para toda la humanidad, porque en esos términos son realizadas, bajo su visión del universo.

ABUSO POLICIACO
El pueblo wirrárika no solamente debe luchar contra los obstáculos para visitar sus sitios sagrados en Nuevo León, también debe cuidarse del abuso de la siniestra policía de Monterrey. José Francisco, hijo de Jesús Reyes, ambos wirraritaris originarios de la comunidad de San Andrés Cohamiata, Jalisco, fue detenido por la Policía de la ciudad, momentos después de que acudió a despedir a un compañero en la central de autobuses de la ciudad. Sin ninguna razón justificada, fue privado de la libertad, despojado de su dinero y posesiones como cartera y teléfono celular. Recuperó la libertad sólo cuando su padre pagó una multa, pero sus pertenencias no han sido recuperadas.

Antonio Hernández
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