Hace unos cuantos fines de semana, una mamá que conozco habló para preguntar sobre los síntomas de la influenza ya que su hija se estaba quejando de dificultad para respirar y otros síntomas preocupantes.
Hace unos cuantos fines de semana, una mamá que conozco habló para preguntar sobre los síntomas de la influenza ya que su hija se estaba quejando de dificultad para respirar y otros síntomas preocupantes.
Hace unos cuantos fines de semana, una mamá que conozco habló para preguntar sobre los síntomas de la influenza ya que su hija se estaba quejando de dificultad para respirar y otros síntomas preocupantes.
Afortunadamente, mi amiga pudo contactar a su pediatra para pedir un diagnóstico.
Esto nos deja dos lecciones importantes. La primera es siempre consultar a tu médico. La segunda es igualmente importante: esta temporada de gripe va a ser muy estresante para los padres. Cada tosida y estornudo se convertirán en una señal de alarma.
Para evitar una epidemia de mamás histéricas en el país te presentamos cinco preguntas, y sus respuestas, para estar preparados para esta temporada de gripe.
¿Qué tan preocupada debo estar?
Cuando la influenza H1N1 surgió la primavera pasada, los expertos temían que siguiera el patrón de la gripe de 1918, la epidemia más mortífera de la historia. Aquella gripe surgió en primavera y tuvo un mayor impacto en el otoño.
La influenza H1N1 no está siguiendo este patrón. De acuerdo al Dr. Neil Fishman, especialista en enfermedades contagiosas de la Universidad de Pennsylvania:
“Hay un gran suspiro de alivio ya que el virus no ha mutado. Afortunadamente la H1N1 es todavía una enfermedad moderada muy parecida a la gripa estacional”.
Sin embargo, el Dr. Fishman recalca que el virus aún puede mutar. Así que las personas deben de continuar con las precauciones y quedarse en casa si desarrollan síntomas.
Pero esto no quiere que haya que descuidar a la gripe común, ya que ésta mata a 500 mil personas alrededor del mundo cada año.
¿Cuáles son los síntomas de la influenza H1N1?
En niños, los síntomas incluyen respiración agitada, piel azulada y vómito persistente. Si un niño no está tomando suficientes fluidos, batalla más de lo normal para levantarse y se encuentra irritable, debes llamar al médico.
Los adultos con síntomas severos también se quejarán de opresión en el pecho y abdomen y mareos repentinos.
¿Los niños son más propensos a enfermarse?



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