Desde el momento que sobrevuelas la reserva privada de Sabi Sand, en Sudáfrica, te emocionas al ver el paisaje y todo un mundo diferente al caos que acostumbramos vivir.
Aterrizamos en medio de la nada, en una pista de tierra, con gacelas y cebras corriendo a un lado de nuestra avioneta. En ese momento supe que sería algo fuera de este mundo.
Sales a la excursión sin saber qué pensar. Un guía que te explica el comportamiento de los animales y la seguridad en la excursión. También te acompaña un tracker, que va inspeccionando el camino y la maleza para encontrar rastros de animales y así encontrarlos con facilidad.
En un safari se va en busca de los BIG FIVE: leopardo, león, elefante, rinoceronte y búfalo. Estos cinco son los más difíciles de cazar, y de los más peligrosos que hay en África.
En nuestra primera excursión tuvimos la suerte de ver una manada de búfalos. Más de 250, entre adultos y recién nacidos. Es impresionante verlos interactuar y la jerarquía que tienen. El líder se distingue por ser el que lleva el paso de los demás y el más viejo; el que tiene los cuernos más grandes.
En un safari llegas a entender y admirar su manera de vivir, y la admiras. Los búfalos recién nacidos son los que van en medio de la manada y los demás los van protegiendo de algún predador que pueda atacarlos. ¡Puedes pasar una hora observándolos y no es suficiente!
Tuvimos dos encuentros con el leopardo. En el primero lo vimos descansando en un árbol después de haber pasado la noche cazando. Tenía su caza, una gacela, otra rama del mismo árbol esperando para cuando le diera hambre.
El segundo encuentro fue en la excursión de la noche, cuando íbamos de regreso al campamento, ¡lo vimos sobre el camino por donde teníamos que pasar!
Pasó a menos de un metro, se acercaba a vernos, se alejaba a jugar con los árboles, y después se volvía acercar. Fue extraño cómo en todo ese tiempo no sentía miedo a pesar de tener uno de los animales mas rápidos y peligrosos que existen a medio metro de distancia. Sentía curiosidad e interés por entender al animal.
Contemplarlo tan cerca y verlo en su hábitat natural me causó otro nivel de relajación interior. Te sientes en paz, sin el miedo que sentirías al estar con un animal que te puede matar con un rasguño.
Los elefantes son criaturas fascinantes. Son enormes, te sientes tan chiquito a lado de ellos. Nos topamos con una familia, iban en fila, uno atrás de otro. Como en las películas, agarrados cola con la trompa.
El guía nos explicó que cuando los elefantes andan en manada, son las matriarcas con sus hijos. En cambio, los machos cuando llegan a cierta edad, se alejan para encontrar con quién formar otra familia.



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