La cortina de hierro que dividía Alemania se fundió hace 20 años. Fue un instante que nadie previno y que los dos bandos, los democráticos del Este y los comunistas del Oeste, aprovecharon durante la noche del 9 de noviembre de 1989 para darse abrazos.
La cortina de hierro que dividía Alemania se fundió hace 20 años. Fue un instante que nadie previno y que los dos bandos, los democráticos del Este y los comunistas del Oeste, aprovecharon durante la noche del 9 de noviembre de 1989 para darse abrazos.
La cortina de hierro que dividía Alemania se fundió hace 20 años. Fue un instante que nadie previno y que los dos bandos, los democráticos del Este y los comunistas del Oeste, aprovecharon durante la noche del 9 de noviembre de 1989 para darse abrazos.
Hoy, la sombra del mítico Muro de Berlín ha migrado de latitud. La línea de concreto se diluyó de pronto para aparecer, quizá con más rigor, en otros terrenos del planeta.
Varios muros permanecen. Son la naturaleza muerta en medio de poblaciones que antes se hablaban de tú y ahora no pueden ni verse a los ojos. Y el objetivo es el mismo: separar, cercenar las ideologías distintas, agrietar el contacto humano.
Entre Israel y Palestina, tanto como en la frontera de Estados Unidos y México. En el pequeño pueblo de Ceuta, que divide en dos a España y África. En Irlanda y en la violenta zona del Cáucaso.
En todas estas regiones el concreto, los ladrillos, las cámaras de seguridad y los alambres de púas siguen funcionando.
“Como se sabe, cuando se construye un muro, la prudencia aconseja deslizar una grieta para estar seguros de que se caerá tarde o temprano. Es probable que nadie levantaría un muro si estuviera seguro de que duraría eternamente. O lo pensaría dos veces antes de construirlo. El hombre rehúye en el fondo cualquier forma de perpetuidad y aunque una parte de él aspira a la hechura de cosas perdurables otra más profunda le aconseja que no deje ninguna huella perenne. Porque la fundamental aspiración de todo ser vivo no es tanto multiplicarse como desaparecer lo más tarde posible. En toda edificación humana hay lugar para una grieta”.
Fabio Morabito, fragmento del cuento “El Muro de Berlín”, publicado en Letras Libres, junio de 2001.
Los que permanecen…
· Palestina
· Irlanda
· México
· Abkhazia-Georgia
· Ceuta



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